Sábado, Día 2 de la nueva década:
Nuria, ElChicodelcumpleaños, Álvaro "the diveboss" y una servidora.
Dejamos a los carboneros en la escuela (el Carbón perjudica el medio ambiente y es mu malo pa la salu, hombre, tanto Carbonero ni na....) y nos vamos para la Reserva de pescao.
Ya todos ataviados y uniformados con bufandas, calcetines de lana, ropa interior de felpa y gorrico de piel sintética nos zambullimos en el Bajo de Dentro.
Nada mas empezar a sumergirme noto una especie de fuerza que me impide descender a mi libre albedrío.... (hay madrecita que no mi puesto suficiente plomo nel cuerpecito.... queste jacket nuevo flota incluso estando vacío....).. pero no, no es que me falte lastre, es una ligera corriente que nos da la bienvenida.
Al llegar abajo se confirman nuestras sospechas, los pececitos no han limpiado la casa después de la farra de fin de año y no se ve tres en un Mero. Por cierto, que ellos también están en crisis y han puesto el termostato a 14 º pa no gastar calefacción.
Ya me inunda la sensación de ingravidez, paz y bienestar y voy siguiendo al grupo, con la tranquilidad de siempre y observando la naturaleza acuática en estado salvaje.
Un par de Meros se dejan ver por las profundidades, aun resacosos después de su entrada de año, y una Morena nos espera majestuosa apoyada en la pared rocosa dejando que la contemplemos hasta que se cansa de tanta foto y tanta admiración y nos enseña su elegante forma de moverse, dando un pequeño paseo ante nuestra atónita mirada mientras se esconde en su casa-cueva, un poco mas abajo.
Algún gusano, estrellas, pepinos de mar..... pero ni rastro de las vaquitas. Seguramente Bob Esponja se las ha llevado a pastar por otros fondos.
No me doy ni cuenta y Álvaro ya nos esta llevando de vuelta, mi Barómetro me indica que es hora de ir subiendo, pero el Mediterráneo se ha encariñado con nosotros y quiere jugar un poco a empujarnos, por lo que hay que agarrarse bien a las rocas y, como no, a alguna mano amiga que viene en mi auxilio.
Tres minutos de espera a los cinco metros, y para el barco.
- Había corriente.
- No había visibilidad.
- Se vio muy poca vida.
Pero a mi se me hizo la inmersión corta, cortísima, y desde luego, me he venido para casa con las pilas cargadas a tope, y unas ganas terribles de volver a veros y bucear con vosotros.
Esto es empezar bien el año.
Saludos y besos,
Pinkfloyd (la todabía opencita)